PROBATION EN LOS MENORES.-

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La aplicación de la “Probation” en niños y jóvenes infractores a la ley penal .- 

Existen razones más que suficientes que permiten aplicar la Probation en el ámbito del proceso penal juvenil.- Si reconocemos las garantías penales y procesales de los niños y adolescentes sometidos al proceso penal, no hay motivos valederos para aplicarles a los jóvenes infractores el código penal en algunos asuntos y en otros no, como por ejemplo en lo que respecta al derecho establecido en el art. 76 bis del Código Penal, en la medida que ello no resulte mas gravoso o desventajoso para los intereses del niño o adolescente. Al respecto el Comite de Derechos Humanos en la Observación General Nº 13, párrafo 16, ha manifestado que » Los menores deben disfrutar por lo menos de las mismas garantías y protección que se conceden a los adultos en el art. 14 del P.I.D.C.P.-« 

La ““probation” es un método integral que no se reduce a evitar una sentencia condenatoria y a la no imposición de una pena, ya que pretende y se esfuerza en ayudar al sujeto puesto a prueba para que logre y/o mantenga una inserción normal en la comunidad, sin distinguir si se trata de menores o adultos responsables.-

En efecto, en lugar de condenarla se le ofrece una nueva oportunidad a la persona que está sometida a proceso, exigiendo al mismo tiempo de su parte un serio propó­sito de disciplina personal, siendo el consentimiento de la misma y del Ministerio Fiscal un factor previo y esencial que se completa con la aceptación por el órgano jurisdiccional.-

Ello tiende a modificar el sistema de administración de justicia, en especial, en su concepción puramente adversarial, punitivista y negativa, orientándolo hacia un enfoque positivo, consensuado y resocializador.

Por eso puede servir incluso para solucionar no sólo problemas delictivos sino sociales como el de las drogas, los accidentes de tránsito y la prostitución, entre otros.-

Incorpora también la necesidad de aplicar métodos de tratamiento atendiendo a preocupaciones terapéuticas y de integración social como fundamentales.

Atiende asimismo la interacción indispensable del derecho con el medio y la sociedad global, superando el aislamiento de la realidad jurídica y ayudando a definir los contornos de una nueva política criminal.

Brega entonces por una estructura jurídica orientada más a la prevención y tratamiento del infractor que a la simple represión y castigo a título de retribución por condena, lo cual es congruente con la aspiración de humanizar el sistema penal.-

Por ende, la “probation” no sólo quiere rehabilitar al imputado sino que trata de prevenir futuras reincidencias. Es que busca transformar la persona que ha sido sospechada de haber violado la ley en un sujeto socialmente responsable, tratando de modificar sus conductas a través de motivar un cambio en su actitud y en relación con la sociedad donde está inserto.-

Quiere evitar pues las consecuencias estigmatizantes del encarcelamiento y el juicio penal en delitos menos graves y ahorrar asimismo recursos materiales y humanos, ya que muchos casos quedan pendientes, archivados, paralizados o a la espera de la extinción de la acción penal por saturación de posibilidades de los organismos judiciales.-

Se podrían obtener así las ventajas que el tratamiento se cumpla en libertad observando la necesidad del trabajo integral para el que ha sido imputado de haber cometido un ilícito, sin olvidar la repercusión del mismo en la sociedad, lo cual presupone la participación de los organismos estatales y de las entidades no gubernamentales vinculadas a la problemática criminológica.-

El mismo puede aplicarse también a niños y adolescentes infractores que por circunstancias como el abandono, influencia desfavorable del medio y de la familia, tienen necesidad de orientación, seguimiento y cuidados especiales, ya que es un método preventivo y reparador que intenta la readaptación social en caso de peligro, de ahí que pueda incluso coexistir con el régimen protectorio previsto para los menores- 

Tal como lo sostiene la convención internacional aplicable a los niños y adolescentes, el castigo penal o la privación de la libertad son recursos extraños e insólitos en un sistema protectorio, donde se deben buscar soluciones de tipo socioeducativo, como las ofrecidas por la “probation”, para que aquellos, además de reparar un daño social, tengan la posibilidad de reencauzarse a través de actividades que les permitan comprender lo dañoso de la acciones que cometieron y por las cuales deberán hacerse cargo. Pero ellas deben circunscribirse al grado de comprensión de un adolescente en crecimiento.-

La medidas establecidas como regla de conductas deberán compatibilizarse con la calidad de niño y/o adolescente, procurando su realización en el propio medio o entorno del joven, porque es bueno que el mismo no sea sacado de su lugar para que cumpla con algunas de ellas y que después vuelva a un sitio que le será hostil, a fin de que aquél no pierda su escolaridad y la pertenencia a su familia.-

La suspensión de juicio a prueba, contribuye entonces a dar una respuesta más humana en la justicia penal y se puede complementar con el régimen protectorio de los menores, ya que tiende a evitar las consecuencias negativas del encarcelamiento, como así también desde un punto de vista práctico trata de impedir que lleguen a sentencia procesos de poca importancia, dentro del marco de una política criminal que priorice y atienda la escasez de los recursos materiales y humanos.-

Dentro de ese contexto es bueno reparar en que el elemento esencial de la “probation” radica en la reeducación del imputado, con un plan de con­ducta en libertad, adaptando las respuestas del derecho penal a las circunstancias que rodean al hecho, las condiciones personales del imputado y a las posibilidades que brinde la comunidad o el sistema social.-

Es que las personas que han entrado en la sospecha fundada de haber cometido ciertos delitos, sean menores o mayores de 18 años, necesitan encontrar otras respuestas a tal equivocación que superen a las punitivas, para luego reparar y comenzar a reconstruir un nuevo proyecto que las lleve a reinsertarse con una identidad en sus grupos de pertenencia, familia, trabajo, comunidad y sociedad.-

Su finalidad es entonces la de disuadir a los imputados de la comisión de nuevos delitos y facilitar su resocialización. Con ello desnudan su naturaleza protectoria, de ayuda y que no son punitivas, tendientes a fortalecer el propósito del autor de no recaer en el delito y de evitar así que su futuro sea la cárcel como destino cierto, con lo cual quedan en sintonía con las tutelares previstas para el universo minoril.-

Las características señaladas son suficientemente ilustrativas acerca de las bondades y proyecciones del instituto de la “probation” que, por ello, no resulta opuesto o de menor valía que el régimen de protección instaurado en beneficio de los niños y ado­lescentes por las Leyes Nros. 22.278, 23.803 .-

 

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