MUJERES EN SITUACION DE ENCIERRO

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En el invierno del año 2008, la cantidad de mujeres detenidas en la Provincia de Buenos Aires era de 883 (3% de la población penitenciaria). Esta cifra demostraba que en 1990/2000- la población femenina bajo custodia había crecido un 100 % más que la de los hombres. De esa cantidad, 80 de ellas estaban detenidas conjuntamente con sus hijas/os menores de cuatro años y 23 estaban embarazadas.

Este crecimiento desproporcionado indicaba preliminarmente, más que el nacimiento de un nuevo estereotipo de mujer delincuente, una situación de mayor vulnerabilidad hacia las mismas como consecuencia de los cambios legislativos y de la profunda crisis económica sufrida en la Argentina durante los noventa -que colocó a un tercio de la población por debajo del PBI-.

Sin embargo, la poca evidencia disponible revelaba que el tipo de mujer encarcelada no se correspondía con el tipo de mujer delincuente que aparece en películas o en noticieros. Así, la población femenina encarcelada en territorio bonaerense se transformó rápidamente en fruto de dos hechos fácilmente detectables.- En primer lugar, como dijimos al comienzo el fenómeno se advirtió con la aplicación de la nueva ley de desfederalización de la aplicación de la ley de estupefacientes, los números recogidos por el Comité Contra la Tortura de la Comisión Provincial por la Memoria, con un crecimiento anual promedio de 80 mujeres al año.-. Por eso, hoy la cantidad de mujeres detenidas con delitos prohibidos por la ley 23.737 representa el 40% de las mujeres privadas de libertad. En segundo lugar, demuestran que la crisis económica del 90 había acentuado las barreras sociales, económicas y políticas que experimentan las mujeres marginadas. En tercer lugar, la existencia de una mayor voluntad judicial de encarcelarlas por no cumplir el ideal de rol femenino -son vistas por el Poder Judicial como mujeres problemáticas o descarriadas que necesitan ser feminizadas-. En cuarto lugar, que no existen políticas adecuadas de salud, educación, capacitación y trabajo para ellas como tampoco para sus hijas/os.

Podemos continuar y agregar también que de acuerdo a los datos relevados por el Comité contra la Tortura de la Comisión Provincial por la Memoria, la gran mayoría de las mujeres detenidas son madres y principales o únicas responsables de sus hija/os y familiares más directos en términos de provisión del sustento material y del cuidado. Esta situación abre la posibilidad de institucionalización de las niñas/niños. AUTOR Gabriel Ganòn.-

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