MEDIACION EN AMBITOS CARCELARIOS

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Antecedentes

El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación tiene entre sus objetivos primarios la facilitación del acceso a la justicia a toda la población, en especial a los sectores más vulnerables. En consecuencia, se han formulado e implementado políticas y programas de promoción y fortalecimiento de los derechos humanos y se han llevado a cabo diversas acciones  dirigidas a uno de esos grupos vulnerables, como son las personas privadas de libertad.

En el ámbito penitenciario, desde el año 2000 la Dirección Nacional de Mediación y Métodos Participativos de Resolución de Conflictos viene desarrollando acciones tales como el Programa de Investigación – Acción para el mejoramiento de la convivencia en Instituciones Penitenciarias a través de la utilización de principios y herramientas de la mediación. A partir del año del 2003, también en el marco de la mencionada Dirección se llevó a cabo la capacitación e intervención directa en los institutos de menores: Dr. Luis Agote, de máxima seguridad, Crescencia Boado de Garrigós; Manuel Belgrano; Inchausti; Gral. Roca y Gral. San Martín.

Por su parte, desde el año 2007, el equipo de profesionales de la Dirección Nacional del Servicio Penitenciario Federal ha desarrollado e implementado diversas prácticas con mujeres y jóvenes adultos tales como: talleres de manejo de la ira, implementación de equipos de trabajo multidisciplinario, comités de convivencia y talleres de convivencia por pabellones o unidades convivenciales, todas ellas orientadas hacia la reducción de la violencia en el sistema carcelario con resultados satisfactorios.

En el año 2010 el equipo de capacitación de la Dirección Nacional de Mediación y Métodos Participativos de Resolución de Conflictos ha dictado diversos cursos de “Herramientas de prevención y manejo de conflictos” para aspirantes al Servicio Penitenciario Federal en la Escuela de Suboficiales de la localidad de Ezeiza, Provincia de Buenos Aires con el propósito de ser parte de su formación integral, pero con miras a propiciar un gradual cambio de paradigma basado en la cultura del diálogo. Esa primera experiencia sirvió como antecedente para proyectar la incorporación de esta temática en la currícula de formación de los agentes del Servicio, lo cual les permitirá contar en el futuro con herramientas teóricas y prácticas tendientes al abordaje eficaz de los conflictos.

Las diversas acciones realizadas por las áreas mencionadas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación  han sentado las bases para la implementación de la mediación penitenciaria y otros métodos de gestión alternativa de conflictos – que sumados a la profundización de las citadas prácticas de reducción de violencia – no sólo establecerán condiciones adecuadas para el tratamiento de la conflictividad en espacios carcelarios, sino también incidirán efectivamente en la llamada cultura violenta propia de los contextos de encierro.

La Mediación y la Negociación, en tanto métodos alternativos de resolución de conflictos con muchos años de aplicación, han adquirido la categoría de disciplinas sistematizadas en la década de 1980. Desde entonces han tenido un inmenso desarrollo, manteniéndose en constante evolución.

Reconociendo su origen de disciplinas básicas, en los últimos tiempos, han comenzado a desarrollarse “especializaciones” en estos métodos de autocomposición de los conflictos.

Las primeras especializaciones que surgieron reconocen raigambre consuetudinaria con apoyo en interrelaciones más profundas, a saber: mediación y negociación comercial, laboral, contractual, familiar y comunitaria

Con la experiencia y éxitos obtenidos en las disciplinas mencionadas, se avanzó en la aplicación respecto de situaciones más complejas: así aparecen la “Mediación Penal”, la “Mediación Penitenciaria” y la “Negociación con toma de Rehenes”.

La Mediación Penitenciaria constituye una de las especialidades más recientes. Su objetivo primordial es el de abordar al conflicto penitenciario de manera pacífica y a través del diálogo. Se considera necesario y positivo para el tratamiento de estas conflictivas un giro hacia otro tipo de intervenciones que aportan herramientas superadoras del mecanismo sancionatorio como única respuesta al conflicto carcelario

Estas diferentes estrategias de gestión participativa de conflictos – la mediación, negociación y facilitación – se presentan como instrumentos de gran relevancia a la hora de resolver la conflictividad en los espacios de encierro, respetando los principios generales del método como son la voluntariedad, confidencialidad e imparcialidad.

Programa de mediación en ámbitos penitenciarios

En el mes de junio de 2011, a pedido del Sr. Secretario de Justicia, Dr. Julián Alvarez, se solicita al Equipo Docente de la DNMyMPRC, el diseño de un Programa de mediación en ámbitos penitenciarios. El diseño elaborado propone  la implementación de la Mediación como herramienta de pacificación social que posibilite a las personas privadas de libertad, el abordaje de los conflictos de manera no violenta, con sus pares,  con el personal del servicio penitenciario, como así también la facilitación en la reconstrucción y fortalecimiento de los lazos familiares en miras a  su reinserción social.

Como resultado del trabajo conjunto del equipo docente de la DNMyMPRC y, el Equipo de Profesionales dependientes del Servicio Penitenciario Federal,  que ya se encontraba desarrollando tareas de sensibilización para la  reducción de violencia en distintas unidades penitenciarias,  se consensuó un plan de acción del Programa  de Mediación, Métodos de Gestión Participativa de Conflictos y Prácticas de Reducción de Violencia en Ámbitos Penitenciarios , que será aprobado por Resolución ministerial 007/2011, en diciembre del mismo año.

Este Programa tiene como uno de sus objetivos centrales el desarrollo e implementación de la Mediación y otras prácticas alternativas de resolución de conflictos en las instituciones encargadas del cumplimiento de las penas.

La vida dentro de una cárcel presenta características que influyen negativamente en la interrelación personal. El contexto de encierro en el que se enmarcan las relaciones humanas dificulta la adopción de soluciones pacíficas a los conflictos. Estas características son las siguientes:

– El alojamiento y la convivencia es impuesto coercitivamente en condiciones no deseadas.

– Las personas privadas de libertad y el personal penitenciario se relacionan en base a preconceptos que promueven el desarrollo de conflictos.

El objetivo de la mediación es un abordaje distinto  de los conflictos para lograr una mejor y pacífica convivencia que redunda en una mejor calidad de vida y reduce la necesidad de acciones segregativas como la movilidad de las personas privadas de libertad de sus unidades convivenciales, el aislamiento, etc., que cronifican los condicionantes de los conflictos.

Se denomina actores del conflicto penitenciario a todas aquellas personas que se encuentran dentro del servicio penitenciario y aquéllos que, indirectamente, están ligados al  mismo. Así, además de los internos y el personal del Servicio Penitenciario, que son los actores más directos y visibles, también se deben contemplar en tal carácter a los familiares de los mismos y a aquellos otros individuos que, indirectamente y en forma ocasional, pueden ser parte en un conflicto con las características mencionadas.

Con aplicación práctica en algunos Centros Penitenciarios en los últimos años, la mediación  penitenciaria se está convirtiendo en una herramienta eficaz para la resolución de conflictos en un ámbito altamente sensible.[1]

La aplicación de la mediación en los  penales constituye un reto, ya que se trata de adaptar el proceso de mediación a un contexto conflictivo, punitivo y jerárquico.

La Mediación Penitenciaria es un valioso instrumento a utilizar y como se plantea en el Programa, se extenderá no sólo al personal penitenciario y a las personas privadas de la libertad, sino también a los familiares de éstos lo que supone una mayor integración familiar que se estima impactará favorablemente en los niveles de conflictividad, además de constituir un factor que podría contribuir a la disminución de los índices de reincidencia.

Los objetivos del Programa Nacional de Mediación, Métodos de Gestión Participativa de Conflictos y Prácticas de Reducción de Violencia son los siguientes:

  1. Prevenir y abordar adecuadamente los conflictos
  2. Incorporar acciones alternativas al uso de medidas sancionatorias
  3. Promover el aprendizaje de conductas de diálogo y escucha dirigidas a comprender el interés del otro.
  4. Reducir las intervenciones administrativas y judiciales
  5. Promover la adopción de decisiones personales y autónomas en los conflictos.
  6. Disminuir los perjuicios de las personas privadas de libertad y su familia.
  7. Incorporar las herramientas necesarias para el sostenimiento y cumplimiento de los acuerdos.
  8. Asumir la responsabilidad en la co-construcción del conflicto como así también en su resolución.

Los Propósitos del Programa son:

1. Reducir los índices de violencia individual, grupal e institucional.

2. Estudiar estructuras de trabajo y selección de poblaciones penales.

3. Evaluar los resultados de la implementación de la mediación penitenciaria, gestión participativa de conflictos y otras prácticas para la reducción de la violencia.

4. Reducir los índices de Reincidencia.

A modo de conclusión

Dado que una de las tareas más difíciles es la construcción de confianza necesaria para que tanto las personas privadas de libertad como el personal del SPF, legitimen a los mediadores en la intervención de los conflictos desarrollados dentro de las unidades, se decidió comenzar con la intervención en las problemáticas vinculadas con los familiares de los internos, para luego incorporar otras problemáticas propias del penal.

 La vida dentro de una cárcel presenta características que influyen negativamente en la interrelación personal. El contexto de encierro en el que se enmarcan las relaciones humanas dificulta la adopción de soluciones pacíficas a los conflictos.

El objetivo de la mediación es un abordaje distinto  de los conflictos para lograr una mejor y pacífica convivencia que redunda en una mejor calidad de vida y reduce la necesidad de acciones segregativas como el traslado de las personas privadas de libertad de sus unidades convivenciales, el aislamiento, etc., que cronifican los condicionantes de los conflictos.

La Mediación Penitenciaria es un valioso instrumento a utilizar y como se plantea en el Programa, se extiende no sólo al personal penitenciario y a las personas privadas de la libertad, sino también a los familiares de éstos lo que supone una mayor integración familiar que impacta favorablemente en los niveles de conflictividad, además de constituir un factor que  contribuye a la disminución de los índices de reincidencia


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