JURISPRUDENCIA SUCESIONES.UNION DE HECHO

SUCESIONES. UNION DE HECHO. SIMULACION. Inmueble de exclusiva propiedad del actor, inscripto ficticiamente a nombre de su compañero. Muerte de éste último. Desconocimiento de la simulación por parte de sus herederos, quienes pretenden ingresar el bien en el acervo sucesorio. Acción tendiente a obligar a los herederos a modificar la titularidad registral del inmueble. Art. 4030 del Código Civil. EXCEPCION DE PRESCRIPCION. PROCEDENCIA

«H. D. H. c/ P. N. H. s/ simulación» – CNCIV – 17/02/2010

«Más allá de que en estos actuados se acciona contra los herederos del difunto P., en el caso estamos ante un supuesto de simulación entre partes; y ello es así dado que quien promueve la acción es una de las partes que intervino en el supuesto concierto simulatorio, y de ahí que la demanda se entabla precisamente para que la justicia deje sin efecto la simulación denunciada.»
«El tema, entonces, tiene una regulación especifica en el art. 4030 del Código Civil. La norma, después de establecer el plazo prescriptivo de dos años, dispone que «El plazo se computará desde que el aparente titular del derecho hubiera intentado desconocer la simulación»; disposición que tiene su lógica porque mal podría hablarse del cumplimiento de la prescripción si ninguna de las partes (o sus sucesores) intentan cuestionar o discutir la simulación acordada.»
«De acuerdo a las constancias de autos, debemos tener por plenamente probado que los aquí demandados tenían conocimiento del supuesto acto simulatorio que su hijo hoy fallecido había anudado con el actor.»
«No obstante ese pleno conocimiento de los emplazados acerca del supuesto acuerdo de simulación, éstos llevan a cabo, al producirse la muerte de su hijo, toda una serie de acciones tendientes -objetivamente- a desconocer la simulación presuntamente orquestada por el difunto y el actor. En ese camino, se presentan ante la justicia como herederos del Dr. D. S. P. y denuncian el inmueble que aquí se discute- como integrante del acervo sucesorio; piden el dictado de la declaratoria de herederos a su favor; y, también, realizan el respectivo trámite para la inscripción de dicha declaratoria en el Registro de la Propiedad Inmueble en relación al referido bien.»
«Ahora bien, el actor en su demanda – a pesar de todos aquellos actos positivos, objetivos y muy claros de los demandados que conllevan un indudable desconocimiento del concierto simulatorio- postula que ello no es así, tras la articulación de las siguientes aserciones que paso a detallar: a) Afirma que a mediados de 1992 tomó contacto con los aquí encartados y que éstos le comunicaron «que una vez realizada e inscripta la declaratoria de herederos a su favor, efectuarían la transferencia del inmueble en cuestión a mi nombre o a el de la persona que yo designara»; b) Afirma que designó una abogada y que el Dr. C. (letrado de los demandados) le hizo saber a ésta que conocía la situación planteada y que «los herederos le habían señalado que una vez concluida la sucesión, se modificaría la titularidad registral en favor del Sr. D. H. H.» ; c) Afirma que se quedó «plenamente tranquilo de que respetarían (los herederos) lo oportunamente pactado». Empero, lo realmente llamativo es que dichas manifestaciones del accionante -absolutamente unilaterales y desconocidas por la contraria– ni siquiera se intentaron probar por aquél. Vale decir, que media una orfandad probatoria total sobre todos aquellos puntos que resultaban esenciales para el pretensor.»
«En resumidas cuentas, todo indicaría que el inmueble perteneció realmente, al menos en alguna oportunidad, al demandante; pero ignoramos que pasó después, o qué negociaciones éste entabló o no con los aquí emplazados. Pero lo cierto es que el actor, luego según dice de haber obtenido el «reconocimiento» de los demandados (no probado) «durante el transcurso de 1994″, se mantiene inexplicablemente impasible durante al menos cinco años más (más de dos veces y media el tiempo de la prescripción legal) y, para colmo, contando con el debido asesoramiento letrado; tal como se denuncia.»
«Las constancias objetivas de la causa certifican, sin el menor asomo de duda, que la iniciación del trámite sucesorio (y la denuncia del bien de autos como integrante del acervo) por parte de los demandados, comporta -como mínimo- un terminante intento de desconocer la simulación como lo quiere el art. 4030 del Código Civil; actos respecto de los cuales el actor ha confesado no ignorar. De ahí que -al haberse promovido el juicio después de haber transcurrido largamente y en exceso el plazo legal desde que se promovió la sucesión del difunto P.– corresponde sin más hacer lugar a la excepción de prescripción oportunamente impetrada.»

 

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