JURISPRUDENCIA : DIVORCIO

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DIVORCIO. Deber de cohabitación. Falta de interés y compañerismo. INJURIAS GRAVES. Improcedencia. VIAJES REITERADOS Y DE LARGO PERIODO REALIZADOS POR EL MARIDO. Viajes por trabajo. Situación conocida por la cónyuge con anterioridad a contraer matrimonio.- DISIDENCIA: DIVORCIO VINCULAR. INJURIAS GRAVES (art. 202 inc. 4º y 214 inc. 1º del Código Civil). Proyecto laboral sobreviniente al matrimonio. Violación del deber de asistencia personal y espiritual de los cónyuges. Incumplimiento de las obligaciones matrimoniales. Culpa de ambos cónyuges

“B., L. c/ D., M. s/ divorcio” – CNCIV – 21/10/2009 .-
«Juzgo acertada la conclusión de la Sra. Juez “a-quo” en el sentido de que los viajes realizados por el actor no pueden ser considerados injuriantes, desde que tal situación era perfectamente conocida por la cónyuge aun con anterioridad a contraer enlace matrimonial.» (Del voto de la mayoría).-
«… no debe otorgarse mayor importancia al hecho de si el demandado viajaba por placer o trabajo, ya que su amplio historial sobre la actividad deportiva que realiza es demostrativo que ambas situaciones pueden coexistir o ser desarrolladas en forma independiente, sin que ello implique violar sus deberes conyugales de cohabitación. -En concordancia con esta actividad que estaba incorporada al estilo de vida tanto del marido individualmente como en su relación con su mujer, el solo hecho de haber llevado a cabo el proyecto en “Las Leñas” durante el invierno de 2005, una vez que habían cesado sus tareas en el gimnasio y en la empresa metalúrgica familiar en Buenos Aires, en manera alguna puede ser calificado como injuria grave del marido hacia su esposa.» (Del voto de la mayoría).-
“…de la prueba acompañada surge que el demandado varias veces al año y por el plazo de entre 15 a 30 días aproximadamente, realizaba viajes vinculados especialmente al testeo de productos de “snowboard” desde antes de contraer matrimonio. Consecuentemente coincido con la “a quo” en que estas circunstancias no pueden constituir injurias graves, puesto que, en el contexto en que se dieron, la actora conocía esa actividad que estaba desarrollando y no se acreditó que se opusiera oportunamente a ella.» (Del voto en disidencia de la Dra. Pérez Pardo)..-
«Distinta es la situación respecto del proyecto laboral de abrir un bar y/o restaurante en Las Leñas, puesto que está fuera de discusión que ello surgió al poco tiempo de haberse contraído el matrimonio, de modo que se trató de una circunstancia sobreviniente, que conforme surge de la prueba aportada, resultó más o menos contemporánea con el cierre del gimnasio que venía explotando el accionado, a lo cual se sumaba el hecho de que habría vendido su parte en la empresa familiar que hasta el momento también tenía.» (Del voto en disidencia de la Dra. Pérez Pardo).-
«Ese proyecto laboral, que el Sr. D. sólo se limitó a negar al contestar la demanda sin dar ninguna otra explicación, recién es retomado por el mismo en ocasión de la pericial psicológica -que no fue seriamente impugnada-, en donde afirma a fs. 412 b, que con anterioridad a la separación la actora le dijo que “estaba podrida de estar sola…que era….honesta con lo que…..decía……” y que le propuso que lo acompañara pero “con mala gana….vino a Las Leñas”. Esta manifestación, en mi visión, resulta demostrativa de que el accionado era conciente de la falta de acuerdo de la actora con el traslado de su esposo por largos períodos para llevar a cabo ese proyecto, y de que no se trataba de un planteo caprichos sino sincero de la cónyuge. La documental no desconocida, acompañada en la pericial informática a fs. 503, también daría cuenta de estos reclamos.» (Del voto en disidencia de la Dra. Pérez Pardo).-
«… la decisión del esposo de llevar a cabo ese proyecto, aunque más no fuera durante los inviernos; y que de hecho concretó desde junio a octubre del 2005 -interrumpido sólo dos veces, por períodos de una semana y tres días respectivamente, en que viajó a Buenos Aires y unos días en que la actora viajó a Las Leñas- es una actitud con entidad y gravedad suficiente para herir las justas susceptibilidades de la esposa, puesto que importaba un proyecto que no tenía en cuenta la convivencia de los esposos que estaba reclamando, sea en su implementación principal o secundaria, y le imponía de hecho y contra su voluntad, mantener una relación conyugal esencialmente virtual, informática o telefónica violándose así el deber de asistencia personal y espiritual de los cónyuges. Esta situación, en mi criterio, configuran injurias graves del esposo hacia la esposa, y en este aspecto, los agravios deben ser atendidos.» (Del voto en disidencia de la Dra. Pérez Pardo).-
«Como consecuencia de todo lo analizado, teniendo en cuenta que el hecho de ser víctima de injurias no autoriza al cónyuge a obrar del mismo modo desde que no se admite la compensación de ofensas, el divorcio se debe decretar por culpa de ambos esposos, por haber incurrido cada uno de ellos en la causal de injurias graves.» (Del voto en disidencia de la Dra. Pérez Pardo).-
«Por lo expuesto, propongo al acuerdo se modifique la sentencia recurrida, decretando el divorcio vincular de los esposos por culpa de ambos cónyuges y por la causal de injurias graves prevista por el art. 202 inc. 4º y 214 inc. 1º del Código Civil. Con costas de ambas instancias en el orden causado (art. 71 del Código Procesal).» (Del voto en disidencia de la Dra. Pérez Pardo).-

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