JURISPRUDENCIA DAÑO MORAL-DIVORCIO

AUTOS :»B. A. M. c/ E. A. D. s/ daño moral» – CNCIV – 04/03/2008

«En el caso del daño moral en el divorcio justifica su procedencia en ciertas hipótesis en que se hubiera violado el deber de fidelidad, sea en público o sin el recato propio de la intimidad (ver también mi voto en c.444.648 del 12/6/06). Y en el caso, a mi juicio, ello sucedió. Baste señalar la actitud del marido quien en Brasil pretendió relativizar la situación, señalándoles a sus propios hijos, que la mujer que él mismo les presentó, se trataba de una «aventura», cuando su relación continúa al día de hoy.»En el precedente antes citado señalé que si uno de los cónyuges incurre en alguna causal de las taxativamente enumeradas por el art. 202 del Cód. Civil, está cometiendo un hecho ilícito, porque viola deberes derivados del matrimonio que son susceptibles de dar lugar a la sanción civil del divorcio. Pero si este ilícito, además de ello, causa daño a la persona del inocente, no existe obstáculo alguno en disponer que se enjugue el perjuicio mediante la indemnización pertinente (art. 1077 del Cód. Civil).Y más adelante agregué, que es legítimo, pues, que quien lastimó el honor de otro, a quien le debía la mayor de la consideraciones, deba resarcir el daño producido.»El que causa un daño, cualquiera sea su entidad, debe repararlo. En el quantum resarcitorio  es donde habrá de medirse esa gravedad, lo que queda librado al prudente arbitrio judicial. Es que para mí, con especial referencia al adulterio, que es la situación aquí planteada, y que constituye una de las mayores injurias, el daño moral que sufre el cónyuge inocente, queda configurado con independencia de la mayor o menor publicidad que tenga el hecho ilícito. En ambos casos se violó el deber de fidelidad. En ambos se destruyó la confianza y se faltó el respeto al inocente. En los dos, finalmente, se provocó un dolor punzante que llevó a la destrucción de una familia. La publicidad del hecho no cambia la naturaleza del ilícito y sólo podrá incidir, conforme a las circunstancias, en el quantum indemnizatorio (conf. mi voto, n° 91.152 del 30-12-92, publicado en L.L. 1993-A-452/61 y el anteriormente citado c. 444.648 del 12/6/06).»

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