JURISPRUDENCIA ACOSO PSIQUICO

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ACOSO PSIQUICO-MORAL. Dolencia psico-emocional que requería modificación de las condiciones de trabajo. Condiciones desfavorables de labor. Desconocimiento de la empleadora de los legítimos reclamos de la trabajadora. Violación al deber de buena fe. Inacción. Falta de respuesta adecuada. DESPIDO INDIRECTO. Procedencia. Justificación del despido. Responsabilidad. Empleador múltiple. Art. 26 Ley 20.744.-

«La patología psico-emocional concatena con las desfavorables condiciones de tareas de la accionante, descriptas por los testigos, que dieron cuenta de la excesiva carga laboral que padecía la accionante, desde la extensión de la jornada de trabajo, que era por más de 12 horas diarias, hasta que tenía a su exclusivo cargo todo el sector de tesorería, donde debía atender personalmente a los proveedores, asentar ingresos y egresos, hacer los pagos a las empresas, atender los llamados telefónicos; lo que me persuade de la numerosa actividad que la función requería y, obviamente, el agotamiento que tal responsabilidad generaba; máxime en una persona que presentaba la patología de la accionante.- Los testigos coinciden que esas condiciones de trabajo cada vez se tornaban más dificultosas debido al incremento de socios que tenía la demandada y, consecuentemente, el incremento de tareas y de responsabilidad en ese sector que era sobrellevado por la propia accionante casi en forma personal.» (Del voto de la mayoría).-
«En suma, resulta claro que: a) la actora presentaba una afección psico-emocional que requería un reacomodamiento adecuado y razonable de sus condiciones de trabajo, funciones que la empresa se reserva como derecho pero también es deber que emana de los artículos 64, 65 y 66 de la LCT; b) que existían condiciones laborales totalmente desfavorables hacia la actora y que estas se materializaron en episodios concretos que así lo corroboraban, que sucedieron en la propia empresa y que por ello la demandada no podía desconocer la situación. De allí, que coincido con la valoración y apreciación de la Sra. Juez «a quo» que el desconocimiento que hizo la demandada de los legítimos reclamos de la actora -referidos a las condiciones de trabajo que padecía- constituyó una clara violación al deber de buena fe que debió cumplir el empleador y que su inacción o falta de respuesta adecuada persuadió legítimamente a la actora a considerarse despedida en forma justificada (ver fs. 63 y fs. 65, artículos 63 y 242 LCT).» (Del voto de la mayoría) AUTOS  «F., A. c/ Vansal  S.A. y otro s/ Despido» – CNTRAB – 11/06/2009

 

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