ADOPCION DE NIÑOS ARGENTINOS POR EXTRANJEROS

Promover que niños argentinos sean adoptados por personas no residentes en la Argentina, basándonos en una noción de “interés superior” meramente materialista, tiene sus riesgos, ya que la fantasia de bienestar no siempre se condice con la realidad que a estos niños les toca vivir, ya que el cambio cultural es tan fuerte que no siempre es posible amoldarse a los mismos.

Hablamos de adopción internacional cuando adoptado y adoptante o el lugar en el que se llevan a cabo los actos de la adopción pertenecen a sistemas legales diferentes.

Existen básicamente un país emisor del niño y uno receptor.

Por país “emisor” entendemos aquel en el cuàl el niño tenía su residencia habitual al momento de la adopción. Es, en la mayoría de los casos, el país que otorga la adopción a los padres con residencia habitual o domicilio en el extranjero. Muchos países aceptan este tipo de adopción, y es generalmente en aquellos que, por diversos motivos, existen más niños en condiciones de ser adoptados que adoptantes.

No es el caso de Argentina. País “receptor” es aquel en el que los adoptantes tienen su residencia habitual o domicilio, país al que regresan con su nuevo hijo una vez conferida la adopción.

A pesar de los intentos de distorsionar la letra y espíritu de nuestra legislación, ésta es muy clara y precisa, colocando a la Argentina como país receptor, y no emisor de niños, partiendo del principio que el interés del niño se protege más si es criado por sus propios padres o, en su defecto, por una familia sustituta residente en su propio país.

Así, se evita que se gestionen en el país adopciones de menores cuyos adoptantes prevean el traslado a su país de origen apenas constituido el vínculo adoptivo, el artículo 315 del Código Civil establece que el adoptante deberá “acreditar de manera fehaciente e indubitable, residencia permanente en el país por un período mínimo de cinco (5) años anterior a la petición de la guarda” (con miras a la adopción).

El requisito de residencia mínima en el país no prohibe a los extranjeros adoptar niños argentinos. Sólo exige que los postulantes a una adopción, sean nacionales o extranjeros, pero tengan residencia efectiva en el país.

Un extranjero radicado en la Argentina tiene las mismas posibilidades de ser adoptante, que uno nacional. Con este mismo espíritu de protección de nuestros niños, al ratificar la Convención sobre los Derechos del Niño, la Argentina ha hecho expresa reserva de la aplicación del artículo 21, inc. b) de la misma, que prevé la adopción internacional como subsidiaria a la nacional, pues entiende que para aplicarla en el país es necesaria la implementación de un riguroso mecanismo de protección legal del niño en materia de adopción internacional a fin de impedir su tráfico y venta (Ley Nº 23.849, art. 2º, de ratificación de la Convención).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *