El problema de la violencia doméstica que se descarga con frecuencia sobre las mujeres tiene las características de una enfermedad extendida mundialmente, aun en países de alto desarrollo. Se estima que una de cada tres mujeres es objeto de agresiones en el curso de su vida. Sorprende que a estas alturas en numerosos países todavía no existan leyes que protejan a su población femenina o que los servicios para atender esos delitos no existan o no cuenten con los recursos necesarios para obrar con eficacia. Esa triste realidad ha movido a la creación de un Centro Global para la Mujer y la Justicia, cuya sede se encuentra en la Escuela de Derecho de la Universidad de Cornell, Estados Unidos.- La iniciativa fue impulsada por la Fundación Avon, que ha asumido el sostén financiero de su actividad. Los objetivos del Centro se focalizan en la promoción de investigaciones y en el desarrollo de proyectos legales en torno de la cuestión de la violencia que asedia a la mujer, destinados a jueces, abogados y funcionarios de todo el mundo. Con el mismo propósito ha de auspiciar conferencias y encuentros y mantendrá una librería online que difundirá leyes relevantes, artículos y entrevistas sobre este problema. El flamante Centro procurará que el maltrato que sufre la mujer deje de verse como mera cuestión doméstica interna y sea considerado un delito pasible de pena. Esa distinta percepción de los hechos requiere la modificación de patrones de conducta arraigados culturalmente en muchos pueblos. Una meta tan compleja debe acompañarse de pasos concretos que faciliten el acceso de las víctimas a las vías legales sin que eso aumente sus riesgos ni signifique una experiencia todavía más chocante. Con el afán de aunar criterios, el Centro procurará establecer vínculos con instituciones oficiales y privadas, entre ellas Unifem, dependiente de la ONU, organismo dedicado al avance de los derechos femeninos. Es de destacar que, en oportunidad de la creación señalada, tuvo lugar una reunión del foro global de la Asociación Internacional de Mujeres Juezas. Allí habló la ministra de la Corte Suprema de nuestro país Elena Highton de Nolasco, quien puso de relieve que el más alto tribunal de justicia argentino “es el primero y único” en el concierto mundial que cuenta con un servicio de atención de los problemas de violencia doméstica. En esa dependencia se asesora a quienes buscan obtener protección y atenderse de las agresiones sufridas. Allí se reciben alrededor de 600 denuncias por mes. Una cantidad considerable. De ese total, el 86 por ciento se trata de castigos sufridos por mujeres, mientras que en el 14 por ciento restante de las denuncias las víctimas son menores de edad.Según hizo saber la jueza disertante, se está trabajando para establecer servicios semejantes en algunas provincias de nuestro país.Tres aspectos merecen destacarse. Primero, el valor de la iniciativa puesta en acción en la Escuela de Derecho de Cornell, que despierta fundadas expectativas de poder reducir una forma de la violencia de antigua data. En segundo lugar, el mérito de lo informado por la jueza Highton de Nolasco, que puso de manifiesto una creación judicial argentina de relieve en el orden mundial. Por último, es digna de reconocimiento la labor emprendida por una fundación, originada en una empresa privada, que contribuye con un esfuerzo inteligente a buscar la erradicación de un mal tan extendido que no conoce barreras sociales ni culturales y cuya perduración nos  avergüenza .-