El tema es problemático y contradictorio, y ha provocado discusiones a nivel internacional. Nuestra Ley de Adopción establece claramente quiénes pueden adoptar, y quiénes no.

En el caso de parejas homosexuales, lo que se trata de determinar, si la formación sexual del menor puede resultar dañada por el carácter de la unión de los adoptantes. Las uniones homosexuales merecen el más absoluto respeto en cuanto a la libertad de elección, pero el eje fundamental para decidir si pueden o no adoptar es analizar el INTERES SUPERIOR DEL MENOR y si puede ocasionarse un daño en la formación integral del mismo.

También debemos preguntarnos si como sociedad estamos preparados para este tipo de situaciones, cómo se siente un niño que va a la escuela y en la reunión de padres… “sus padres son diferentes a los demás? ” afecta o no a la orientación sexual que tendrá el niño en su proyecto de vida? somos conscientes de la discriminación que hacemos,y cómo se puede sentir un niño discriminado Hasta ahora son más los interrogantes que las afirmaciones, y son los jueces los que tienen que decidir en todos los casos de las adopciones, si los padres que quieren adoptar son los adecuados o no.