La Violencia en el seno de una familia involucra a todos los integrantes,incluídos los niños y los ancianos. Cuando está dirigida contra la mujer, los niños también sufren el maltrato. Estadísticamente conocemos que los agresores son personas que han sufrido la misma situación por parte de sus progenitores, es decir cuando eran niños. Es un circulo vicioso que no tiene fin, con lo cuál debemos poner especial interés en la PREVENCION.

Frente a cada emergencia que afronte la Familia en la que entra en crisis el vínculo, el sistema debe actuar inmediatamente tratando de trabajar con esa familia, y con las instituciones a las cuales concurren sus integrantes, ya sea la escuela, la parroquia o el club.

Debemos contar con capacitación de los docentes que son los que pueden detectar tempranamente la crisis y derivar rápidamente el caso a los centros especializados.

Vemos que un sistema articulado (en red) de acciones de diferentes Entes o Instituciones que trabajen con la Familia, permite contar con los recursos necesarios para la asistencia y el tratamiento de la violencia familiar.

Trabajar en red, no sólo en “la emergencia” apagando incendios…debemos contar con equipos que permitan coordinar el seguimiento de los casos. Para todas estas situaciones se hace necesario tener hogares u hospedajes que brinden albergue temporario a las víctimas de la violencia, como asi también contar con líneas telefónicas directas a centros de asistencia para poder tomar contacto en forma rápida.