El Mediador debe hacer circular LA PALABRA, debe crear el clima de confianza, garantizar el Equilibrio de Poder entre las partes, y conducir el proceso.

Desde la Ley 24573 que instala la Mediación Prejudicial obligatoria en la Ciudad de Buenos Aires, la evaluación de dicha institución ha sido muy positiva.

Es una herramienta muy valiosa.

Reedifica la justicia, en su evolución natural. Hemos pasado de la cultura “yo me quejo”, “yo demando” “yo denuncio” a …”yo puedo plantear el problema” y ….”juntos podemos solucionarlo”.

Judicializar todo, desprestigia a la justicia, debido a que la misma no tiene respuesta para todo, lo vemos especialmente en determinados conflictos tanto públicos como privados, donde la resolución de los mismos  require otro ámbito que no es el Judicial.

Es muy importante concientizar sobre “el uso ” de la palabra; debemos estar muy atentos para intervenir, cuándo reformular, y cuándo hacer circular la palabra a la otra parte.